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Tue, Dec

Infancia transgénero: niñas y niños en la cuestión por la identidad de género

Para Saber
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Cuando Isabel sorprendió a su hijo de cuatro años escondido en el interior de un clóset y vestido con una de las prendas de su hermana, ella lo reprendió y le dijo que “los niños no usaban falda”; sin embargo, él respondió, con lágrimas en los ojos, que eso ya lo sabía, que él había nacido niño pero que en realidad era una niña.
 
En contraste con las posturas que señalan que los menores de edad no son capaces de reconocer y expresar el género con el que se identifican, y que desvalorizan las opiniones y decisiones tomadas por los mismos, al relegar su voluntad a la de sus padres; diferentes investigaciones a nivel mundial indican que los niños son capaces de reconocer su identidad de género a temprana edad.
 
En entrevista para DESASTRE, la psicoterapeuta infantil mexicana Jessika Emelhainz indicó que los niños expresan y reconocen el género con el que se identifican desde aproximadamente los dos años. 
 
“Cuando los niños no lo hacen a esta edad, sino más adelante, suele ser porque viven en un ambiente restrictivo que no les permite expresar su verdadera identidad de género”, señaló Emelhainz. 
 
Esta temporalidad coincide con las investigaciones y programas impulsados por el Centro Médico Nacional de Niños, en Washington, y con la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH por sus siglas en inglés) que indican que las primeras manifestaciones de identificación ocurren entre los dos y cuatro años de edad, e incluso antes.
 
Cuando los y las niñas experimentan conductas y gustos que son considerados culturalmente propios del género que les fue atribuido al nacer, se dice que ese niño o niña es una persona cisgénero; pero cuando esto no es así, entonces se trata de una persona transgénero.
 
En este caso, la identidad de género asumida, que es entendida como la identificación de un sujeto como hombre, como mujer o como ninguno; no corresponde con aquella que la cultura y la sociedad le atribuyen a una persona con base en su sexo. De acuerdo con un estudio del gobierno Holandés, se estima que por cada 11 mil 900 mujeres en el mundo existe una que es trans, mientras que por cada 30 mil 400 hombres uno es trans masculino.
 
Las personas trans viven una realidad que, en la mayoría de las veces, es incomprendida por la sociedad en la que se desenvuelven, esto es debido a que su identidad no responde a la idea dominante de la identidad “congruente”; es decir, de la suposición que indica que poseer ciertos órganos sexuales conlleva a desarrollar una identidad de género y un deseo específicos.
 
Este supuesto promueve y justifica la transfobia por medio de “argumentos naturalistas” que presentan el ser mujer u hombre como identidades rígidas y determinadas biológicamente; sin embargo, esto no es así, la multiplicidad de expresiones e identidades demuestran que el género es menos una realidad natural y más una construcción social.
 
Las problemáticas del reconocimiento de la identidad de género de las personas trans se agudizan cuando quienes luchan por ese reconocimiento son menores de edad; en este caso se cruzan situaciones que responden a las preocupaciones y concepciones del mundo de los padres. 
 
190416 transfamiliasLos padres de los niños transgénero
 
Isabel y Ernesto son padres de Sofía, una niña transgénero de 8 años de edad, a quien brindan su amor y su apoyo; sin embargo, no siempre supieron qué era lo que su hija estaba experimentando. 
 
“Al inicio creíamos que iba a ser un niño gay, y por supuesto no teníamos ningún problema, pero cuando nos dijo en repetidas ocasiones que quería ser niña o que no le gustaba «sus partes de niño» y quería «partes de niña», entonces no sabíamos de qué se trataba”.
 
Ante el desconocimiento de las inquietudes de su hija, Isabel y Ernesto decidieron informarse sobre el tema; en ese entonces desconocían a qué se refería el término identidad de género y sentían una gran preocupación por su hija. 
 
“Incluso cuando un profesional nos explicó, teníamos temor por el futuro; iba a ser rechazada, objeto de violencia verbal y física por parte de otras personas. Incluso el peor de los pensamientos cruzó por mi mente”, expresó Isabel. 
 
En una investigación, realizada por la Universidad Estatal de San Francisco y liderada por la Dra. Caitlin Ryan, sobre las reacciones de los padres al saber que sus hijos son homosexuales o transgéneros y cómo estas reacciones afectan a esos niños, se concluyó que los padres pueden ejercer un impacto severo en los y las niñas lesbianas, gays, bisexuales y trans. 
 
A diferencia de la actitud que mostraron Isabel y Ernesto frente a Sofía, los niños y las niñas con los cuales se llevó a cabo este estudio, y que experimentaron el rechazo de sus familias, tuvieron una probabilidad 8 veces mayor de haber intentado suicidarse, 6 veces más probabilidades de presentar altos niveles de depresión, 3 veces más de consumir drogas y una probabilidad 3 veces mayor de correr un alto riesgo de contraer VIH y otras infecciones de transmisión sexual. 
 
Las conclusiones de esta investigación señalan que cuando los y las niñas homosexuales y transgénero son aceptados por sus familias tienen muchas más probabilidades de creer que tendrán una buena vida y que serán adultos felices y productivos. 
 
El rechazo familiar hacia estos niños se expresa en la omisión del tema en la familia, forzarlos a encajar en un estereotipo o incluso actuar con violencia: golpes, acoso verbal, exclusión, considerarlos pecadores o ejercer presión para que sean más masculinos o femeninas.
 
El Centro Médico Nacional de Niños recomienda a los padres de niños trans que quieran a su hijo o hija tal como es, que cuestionen las ideas tradicionales de género y no asumirlas como reglas, que promuevan espacios seguros, hacer que la o el niño se sienta valorado, prepararlo para probables ataques o burlas y sobre todo buscar información científica y ética con la cual puedan orientarse. 
 
190416 trans-familiasEntre el rechazo y la discriminación
 
Sumado al conflicto familiar que puede brotar a raíz de la expresión de la identidad de género de las y los niños, la discriminación que puedan enfrentar es considerada otro factor de riesgo en sus vidas. 
 
De acuerdo con sus padres, Sofía sufrió varios actos de intolerancia por parte de las autoridades del Colegio Eugenio de Mazenod, al que asistía cuando cursaba el segundo grado de preescolar y aún no transicionaba.
 
En la escuela no le permitieron asistir con el pelo largo, ya que consideraban que éste era característico de las niñas. Cuando sus padres hablaron con las autoridades escolares sobre la situación de su hija, éstas se negaron rotundamente a respetar la decisión que Isabel y Ernesto habían tomado como padres. 
 
“Sacamos a mi hija del colegio después de varios intentos de hacerles entender de lo que se trataba. Ante la falta de apoyo por parte del mismo y sobre todo de las conductas discriminatorias que sufrió mi hija, interpusimos una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), que por supuesto no fructificó en lo absoluto”, relató Isabel.
 
La psicoterapeuta infantil Jessika Emelhainz indica que en México existe una situación de suma ignorancia y poca aceptación hacia las personas transgénero que se sustenta en la falta de comprensión sobre la diferencia entre identidad de género y orientación sexual, por lo que las personas confunden el tema transgénero con la homosexualidad. Indicó que así como hay prejuicio hacia la homosexualidad, lo hay hacia las personas transgénero; no obstante, en las segundas se ven agudizadas situaciones de discriminación y violencia.
 
“La principal dificultad que enfrentan las niñas y los niños es que viven un conflicto muy grande entre su identidad y la apariencia de su cuerpo, aspecto que se dificulta con el ámbito social cuando las personas no logran comprender lo que están viviendo”, señaló la psicoterapeuta egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México.
 
De acuerdo con el CONAPRED, los grupos en mayor situación de discriminación, respecto a la población LGBT, son las personas transexuales y transgénero.
 
“Creo firmemente que si reconocemos y respetamos a las personas trans a una edad temprana, los efectos negativos que hoy vemos en la población irán disminuyendo considerablemente: bullying, discriminación, violencia, suicidios, drogadicción, entre otros”, señaló la madre de Sofía sobre esta realidad. 
 
Pese a la incertidumbre del futuro de su hija y la falta de conocimiento sobre el tema a la que en ese ese entonces se encaraban; los padres de Sofía tomaron una postura que ha prevalecido: “Siempre tuvimos algo claro, queríamos un hijo o hija feliz e íbamos a hacer lo que fuera para ello”. 
 
 
190416 sofiaLa transición de género
 
Una de las principales experiencias negativas que padecen las personas trans es que quienes los rodean les exijan, al considerar que es lo mejor para ellas, cambiar y adecuarse al género que culturalmente se cree que les corresponde. 
 
Intentar cambiar a los y las niñas para que se adecuen al género que les fue atribuido al nacer por medio de terapias es considerado, por la Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero (WPATH), un tratamiento falto de ética, pues ha sido realizado en el pasado y lo único que ocasiona son afectaciones psicológicas en las y los niños.
 
Este tipo de decisiones, que para los padres puede representar una forma de ayudar a sus hijos, sólo logra impactar a los mismos de manera negativa. Obstruir la identificación de un niño hacia su género no es una respuesta o una solución, puesto que ser trans no es un problema o una enfermedad que requiera ser resuelta o tener curación. La WPATH señala que los padres deben encontrar formas para comprender la situación que experimenta su hijo o hija y no impedir esa identificación.
 
Existe una terapia hormonal para niños y niñas transgénero que es implementada en varias ciudades de Estados Unidos, tal es el caso de Dallas por medio del hospital Children´s. En este caso, después de ser evaluados por parte de profesionales, los niños son tratados con medicamentos que bloquean las hormonas e inhiben la adolescencia. 
 
Para algunos especialistas, esta intervención hormonal permite a los menores no tener la experiencia de ver cómo su cuerpo se desarrolla de forma totalmente diferente a la de su identidad de género.
 
Sin embargo, existen posturas que no apoyan la intervención hormonal en menores de edad, al argumentar que estas pueden responder a estereotipos corporales creados desde las normas de género. Estas perspectivas cuestionan la necesidad de la modificación corporal como evidencia de la identificación. 
 
La Asociación Mundial de Profesionales para la Salud Transgénero recomienda que, en el caso de los menores, la transición hormonal deba ser pospuesta a una edad posterior, pero no así la transición social de un género a otro, la cual debe llevarse de manera cautelosa.
 
Al respecto, la psicoterapeuta Jessika Emelhainz indica que el proceso de transición de las niñas y niños es importante, pues argumentó que “cuando la transición es impedida, el menor puede caer en crisis depresivas, ansiosas e incluso ideación suicida”. Además, señaló que este proceso se debe llevar a cabo de forma gradual y siempre respetando el ritmo del niño o la niña.
 
“El apoyo en estos casos se centra en ayudarlos a aceptarse incondicionalmente a pesar de la crisis de tener un cuerpo que no corresponde con su identidad y de vivir en una sociedad que no los logra comprender”, comentó Emelhainz. 
 
Una de las situaciones incomodas a las que muchas veces se enfrentaba Sofía era cuando la gente, al basarse en sus documentos legales, se refería a ella con el nombre masculino que le fue conferido al nacer.
 
La forma en la que los padres pueden coadyuvar a favorecer una experiencia positiva para la transición de su hijo o hija es mediante el uso de los pronombres correctos, propiciar un entorno seguro y mantener una constante comunicación con otras personas que forman parte de la vida del menor. 
 
Durante su proceso de transición, Sofía contó con el respaldo de sus padres y aunque en un principio sus familiares cercanos no la comprendían, con el tiempo han aprendido a reconocer su identidad. 
 
“No comprendían el tema pero el hecho de vivirlo tan cerca junto con ella los ha hecho entender que no se trata de una enfermedad, de una realidad negativa o de algo que hayamos inventado o propiciado, sólo apoyado”, narran sus padres. 
 
190416 prideisforkidsTransformando familias
 
Cuatro años atrás, ante la necesidad que tenía Isabel de obtener y compartir información acerca de niños y niñas transgénero en México, y al no poder encontrarla; decidió, junto con su esposo Ernesto, crear una página en Facebook llamada “Transformando familias”, misma que posteriormente trascendería el espacio virtual.
 
Isabel y Ernesto decidieron iniciar un grupo de familias diversas, específicamente con hijos o hijas trans, que brinda auxilio a los padres para que comprendan la realidad que vive su hija o hijo.
 
“Las actividades que se realizan son reuniones mensuales en donde cada persona que asiste puede, si así lo desea, expresar qué ha pasado durante ese mes en su vida y la de su hijo o hija trans: preocupaciones, miedos, obstáculos y buenas noticias”, señala la pareja. 
 
De acuerdo con Isabel, todos los padres que acuden o los contactan para obtener información y orientación lo hacen en beneficio de sus hijos, debido a que los aman y quieren entenderlos lo mejor posible.
 
Al cuestionar a los padres de Sofía sobre la realidad que viven las y los niños trans en nuestro país, específicamente en la Ciudad de México, éstos dijeron que a pesar de los grandes avances en el reconocimiento legal de la identidad de las personas trans; éstos han dejado de lado a los niños, pues dicho proceso sigue un juicio legal, en el cual la identidad del menor está sujeta al criterio de una persona que, en la mayoría de las veces, ignora el tema trans. 
 
“En México no existe información necesaria y mucho menos visibilidad de niñas y niños trans, por tal razón se cree que éstos no existen… hay una estigmatización alrededor de la infancia transgénero, ya que desde el sentido común y la ignorancia se cree que es culpa de los padres por ser permisivos y fomentar esa situación”.
 
Afortunadamente, en noviembre del año pasado, Sofía logró que su identidad de género fuera reconocida legalmente; luego de un Juicio Oral en Materia Familiar, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal falló a favor de la solicitud de Sofía, con lo cual se convirtió en la primera menor en México en conseguir el reconocimiento de su identidad de género. 
 
Ernesto e Isabel exhortan a los padres a que se eduquen e informen en temas sobre sexualidad y género: “A veces tenemos que desaprender lo que hemos aprendido. Nuestros hijos nos necesitan para tener una vida como cualquier otra persona, pero sobre todo para tener una infancia feliz”. 
 
Isabel afirma, sin dudar, que su hija es feliz y que se encuentra en un completo estado de paz; además, compartió que: “Tanto en la escuela como en todos los ámbitos de su vida es una niña como cualquier otra de su edad, con las mismas ocurrencias y alegrías… Al fin puede ser quien realmente es”. 
 
 
Para contactar a este grupo, lo podrán hacer por medio de correo electrónico en transfamilias@gmail.com y en la página de Facebook “Transformando Familias”.
 
Fuente: Desastre.mx